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viernes, 10 de abril de 2015

Pescadores

Ostia, Roma

Habían vuelto a su antiguo trabajo. Se acercaba el alba, el manto de la noche se iba y se comenzaba a vislumbrar un atisbo de claridad; en un rato amanecería. 

-Todo esto me recuerda la última vez, había sido una noche fatigosa. Intentando pescar algo con Andrés y no encontramos nada.

-También nosotros, con mi padre Zebedeo, tuvimos en aquella ocasión una noche larga.

-¿Por qué nos habrá pedido volver? Llevamos ya varios días por aquí y aún no hay ninguna señal de Él.

En su voz se notaba un dejo de queja, cansancio, fastidio.

-Ten paciencia, Él sabe el momento oportuno, llegará en el momento justo...

Una luz los ciega. Es el primer rayo del sol que engulle con su claridad la oscuridad de la noche en la que habían estado envueltos hasta entonces. 

-¡Muchachos! 

Era una voz conocidísima. ¡Sí¡ ¡Cómo olvidarla! “Tú eres Pedro…” dijo aquel día. 

Lo sabía. Su corazón se lo decía. Era Él. Pero su corazón le había dicho aquella fatídica noche que no lo abandonaría, que iría con Él hasta la muerte y luego lo traicionó… 

-Es el Señor -dice Juan 

Esta vez, no podía dejarlo. Su corazón había comenzado a latir más fuerte. No quería volverlo a perder. Quería verle, escucharle y, aunque aún dudaba de ser capaz, pedirle perdón… 

Se lanzó al agua. Esta vez ya no lo importaba nada. Solo quería estar con Él. Había ya puesto una vez luz en la oscuridad de su vida, ahora quería un nuevo resplandor…

miércoles, 8 de abril de 2015

Mirada


¿Por qué no lo reconocieron?

-La Magdalena lloraba”¿Mujer, por qué lloras?” 

-Los Once incrédulos”Creían ver un fantasma” 

-Las mujeres con miedo”¡No tengáis miedo!” 

-Cleofás y su compañero sin esperanza”Fue un profeta…esperábamos…” 


Sin embargo 

-¡María!...y ella se volvió y le dijo: Maestro! 

-Les mostró las manos y los pies…y por la alegría estaban admirados… 

-Jesús salió a su encuentro…y ellas se acercaron y lo adoraron 

-¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros por el camino


¿Y nosotros? 

El llanto, el miedo, la falta de fe, la desesperación, nos impiden ver a Jesús. Él está muy cerca, camina a nuestro lado, está con nosotros y cuando nos damos cuenta de ello, llega la alegría, la paz, la fe, la esperanza…. 

¿Con qué ojos miramos al Señor?

domingo, 22 de marzo de 2015

El grano de trigo: Cruz y Vida


«Si el grano de trigo no muere al caer en tierra, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto». 

El grano de trigo es, ante todo, él mismo, Jesús. Como el grano de trigo, él ha caído en tierra con su Pasión y Muerte, ha vuelto a brotar y ha traído fruto con su Resurrección. La entrega generosa de su vida, para conseguirnos una nueva vida. La aceptación del sufrimiento, para sanarnos de nuestros pecados: «cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí».  

Pero, la historia del pequeño grano nos ayuda también a nosotros, iluminada con otro versículo: «Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará». Caer en tierra y morir significa también «salvar la propia vida», esto es, ¡para continuar viviendo! Aceptar la cruz en unión con Cristo…nos abre el horizonte de la eternidad. La cruz, nuestra cruz -fatigas, sufrimientos, incomprensiones- tiene...valor eterno!

Pero nuestra cruz nos da miedo. Cristo también se “turba” –mi alma está triste hasta la muerte-, pero, porque su sufrimiento y su muerte eran necesarios para la salvación del mundo, aceptó el sufrimiento –no se haga mi voluntad, sino la tuya-. ¡Aquí está el sentido de todo! 

Por eso la cruz y la resurrección es el gran signo de la alianza nueva de Dios con las personas. Él ha puesto en cada corazón –en nuestro corazón- su Espíritu Santo, para que, a pesar de nuestras fragilidades y de nuestros pecados, podamos contar con Dios y con su fuerza para superar cualquier adversidad.

domingo, 1 de marzo de 2015

Dia IV: Quimio y la reflexión


Cuarto día de quimio y algunos síntomas van apareciendo pero nada importante. Este segundo domingo de Cuaresma invita a levantar la vista y ver a Jesús que está siempre a nuestro lado y nos da consuelo.

Pero la historia del Monte Tabor tiene un precedente y tiene un fin. No se entiende por sí solo.

- Monte del Sacrificio: Donde Abraham estuvo "a punto" de ofrecer a su propio hijo -Isaac- en sacrificio. Extraordinaria la actitud de Abraham -esperar contra toda esperanza- y la respuesta de Dios. ¿Cuántas veces nos cuesta dar algo al Señor cuando en realidad lo que nos devolverá será lleno de bendiciones?

- Monte de la Transfiguración: La semana previa les había anunciado su Pasión y ahora, el Señor, les muestra parte de su Gloria. Son las pequeñas "gotas de miel", consuelos que el mismo otorga a los suyos, para confortarlos, para animarlos a no desfallecer en la lucha. ¡Qué bien nos haría pensar en el premio -el cielo- que el Señor nos ha prometido!

- Monte del Calvario-de la Resurrección: La Transfiguración solo se entiende con la Cruz que a su vez tiene su culmen en la Resurrección. Nuestra salvación solo se alcanza a través del camino del Sacrificio, de la Cruz, de la Resurrección. Jesús mismo ha recorrido ese camino.

Que bien caen hoy las palabras del Santo Padre en el Angelus:
"El camino de Jesús siempre lleva a la felicidad. ¡Jesús no engaña! Si Él ha prometido la felicidad, la dará".

domingo, 8 de febrero de 2015

Un día en la vida de Jesús


Impresiona ver cómo es una jornada “ordinaria” en la vida del Señor... 

Se levantó muy de mañana…y se retiró a rezar: Tiempo para el Señor! el tiempo oportuno para dedicarlo a hablar con El (oración), a participar en el banquete (Eucaristía) que nos ofrece...

Fue a la casa de Simón y Andrés: tiene tiempo para los suyos, quiere estar al lado de quienes ama…¿cuánto tiempo paso con mi familia, con las personas a quienes aprecio? Claro, especialmente los domingos, porque luego decimos que durante la semana estamos ocupados...

La suegra de Simón estaba con fiebre y la curó: el desvelo, la preocupación por aquellos que la están pasando mal…a nuestro lado hay muchos a quienes podemos llevar algo de consuelo, alivio, paz y serenidad.

Y es sorprendente también cómo muchas veces dejamos que nos envuelvan las preocupaciones, "el hacer", las prisas...

Todos te buscan, le dicen sus discípulos a Jesús. Si tuviéramos un poco más de "orden en lo ordinario de cada día", seguro que encontraríamos tiempo para todo, lo encontraríamos a El...

domingo, 1 de febrero de 2015

El Evangelio cambia el corazón


En el Ángelus de hoy -comentando el Evangelio del domingo-, el Santo Padre nos ha dejado cinco "tips" y un consejo para decidirnos, acercarnos y aprovechar para nuestras vidas, la lectura diaria de la Palabra de Dios y gozar de los tesoros que encierra.

1.) REALIZA todo lo que dice: en efecto, después de haber predicado, Jesús, libera a aquel hombre poseído.

2.) Es palabra LIBERADORA, DE VIDA: libera a cuantos son esclavos de espíritus malignos de este mundo, esto es, vanidad, apegamiento al dinero, orgullo, sensualidad. 

3.) Es palabra DE SALVACIÓN: para nosotros y por los demás. Nos convierte en misioneros y heraldos de la Palabra de Dios y de la Iglesia.

4.) El Evangelio CAMBIA EL CORAZÓN, cambia la vida: transforma las malas inclinaciones en propósitos buenos 

5.) El Evangelio es capaz de CAMBIA A LAS PERSONAS: tiene la fuerza, es la Buena Nueva que nos transforma si nos dejamos transformar por ella. 

CONSEJO: Por esto, les pido tener un “contacto” diario con el Evangelio, de leerlo cada día, de llevarlo con ustedes…ES LA FUERZA QUE NOS CAMBIA, NOS TRANSFORMA...CAMBIA LA VIDA, CAMBIA EL CORAZÓN!

domingo, 18 de enero de 2015

Las sorpresas del Señor

Venid y veréis...

Lo siguieron. Juan les había dicho que el tiempo de estar con él –a orillas del Jordán- acabaría cuando llegase. Y llego el día. Lo señaló. “He ahí, el Cordero de Dios…”

Un poco aturdidos pero confiados en la palabra del Bautista –que algo cambiaría para ellos-lo siguieron. Su figura traslucía paz, serenidad, fortaleza, convicción. No era igual como los demás maestros y doctores de la Ley.

-"Maestro, ¿Dónde vives?" El más joven –Juan se llamaba- se sorprendió a sí mismo por la pregunta. Era una mezcla de curiosidad y cierto temor. Había algo en este Rabí de Nazaret, lo sintió en el corazón, quizá eso le hizo preguntar con tal convicción.

-"Venid y lo veréis…"

El anciano Juan recuerda aún aquel día y la hora. ¿Cuánto había pasado desde entonces? ¿Setenta años? ¿80 años? Sin embargo, conservaba grabada en su mente y en su corazón la mirada y la palabra del Maestro.  Si, ciertamente volvería a seguirlo. Aquel día no les dijo nada acerca de la Cruz, ni del camino difícil que algún día tendrían que seguir por serle fiel.

Era la hora décima -4 de la tarde-…¡qué sorpresas les tenía preparadas el Maestro! Alegrías, milagros, aclamaciones…cruz, sufrimiento, persecución…“Que no se turbe su corazón…” dijo la última noche.

Si volviera a pasar, iría detrás de Él una vez más. Sin duda. Valió la pena preguntar, seguirlo...A esa hora cambio su vida para siempre.