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domingo, 12 de abril de 2015

Miserias


Había un pobre clérigo, a quien pesaban mucho sus defectos y quizá no le faltaban motivos. Todos los días debía trasladar el Santísimo y exponerlo en la Custodia de su convento; pero andaba siempre con escrúpulos.

Hasta que un día su Superior, intuyendo las dudas de su corazón, le llamó y le dijo:

-¿Tienes muchas miserias?, ¿muchas?, ¿y muy grandes? Pues reúnelas y colócalas todas debajo de la Custodia, y verás qué alto queda Jesucristo.


Nuestras miserias -esos obstáculos que aparecen en nuestro camino- dejémolas a los pies del Señor, para que Él las cure, las transforme. La misericordia de Dios es inagotable...

¿Por qué hoy un Jubileo de la Misericordia?


El Santo Padre respondió a esta pregunta ayer durante la homilía de las primeras vísperas del Domingo de la Divina Misericordia:

1. Porque la Iglesia, en este momento de grandes cambios históricos, está llamada a ofrecer con mayor intensidad los signos de la presencia y de la cercanía de Dios 

2. Para que la Iglesia redescubra el sentido de la misión que el Señor le ha confiado el día de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre 

3. Para mantener vivo el deseo de saber descubrir los muchos signos de la ternura que Dios ofrece al mundo entero y sobre todo a cuantos sufren, se encuentran solos y abandonados, y también sin esperanza de ser perdonados y sentirse amados por el Padre 

4. Para sentir intensamente dentro de nosotros la alegría de haber sido encontrados por Jesús, que, como Buen Pastor, ha venido a buscarnos porque estábamos perdidos 

5. Para percibir el calor de su amor cuando nos carga sobre sus hombros para llevarnos de nuevo a la casa del Padre 

6. Para ser tocados por el Señor Jesús y transformados por su misericordia, para convertirnos también nosotros en testigos de misericordia. 

Para esto es el Jubileo: porque este es el tiempo de la misericordia. Es el tiempo favorable para curar las heridas, para no cansarnos de buscar a cuantos esperan ver y tocar con la mano los signos de la cercanía de Dios, para ofrecer a todos el camino del perdón y de la reconciliación

Adornando -ayer- la Puerta Santa, poco antes del rito de
convocación del Jubileo Extraordinario