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domingo, 12 de abril de 2015

Miserias


Había un pobre clérigo, a quien pesaban mucho sus defectos y quizá no le faltaban motivos. Todos los días debía trasladar el Santísimo y exponerlo en la Custodia de su convento; pero andaba siempre con escrúpulos.

Hasta que un día su Superior, intuyendo las dudas de su corazón, le llamó y le dijo:

-¿Tienes muchas miserias?, ¿muchas?, ¿y muy grandes? Pues reúnelas y colócalas todas debajo de la Custodia, y verás qué alto queda Jesucristo.


Nuestras miserias -esos obstáculos que aparecen en nuestro camino- dejémolas a los pies del Señor, para que Él las cure, las transforme. La misericordia de Dios es inagotable...

domingo, 22 de marzo de 2015

Historias de hospital: Entre el futbol y la enfermeria


-Me gusta el futbol, soy aficionada al futbol -me dice una de las enfermeras mientras cumple su rutina diaria.

-¿De verdad? –respondo un poco sorprendido.

-Sí, voy a ver al “Frosinone” –equipo de la serie B del futbol italiano y con posibilidades de subir a la Serie A-. Cada vez que juega en casa, busco tener ese día libre aquí en el hospital para ir al estadio.

-¿Tanto así? –aún es más mi sorpresa- Entonces eres una verdadera “tifosa”-aficionada- al "calcio" -futbol-…

-Más aún…

-¿Todavía más?

-Pertenezco a la porra “Ultra Femminile” del equipo…


Vaya! Una enfermera futbolera…

lunes, 9 de marzo de 2015

SACRIFICIO Y CARIDAD: El lucero de la Caridad


Aquel monje mayor que vivía en desierto salía a pedir en las horas de más calor. Su cuerpo endeble, no obstante, aguantaba el calor. Al atardecer pasaba por una fuente cristalina y fresca y ofrecía a Dios el sacrificio de no beber hasta que llegaba al convento; como una respuesta de Dios salía un lucero que le llenaba de gozo. 

Aquel día un monje recién llegado le acompañaba. El nuevo monje sudaba y sudaba y su cara se iluminó cuando vio la fuente. El viejo monje pensaba qué haría. Podía darle ejemplo, explicarle lo del lucero, pero no había tiempo para grandes reflexiones. 

El joven monje le miraba con ansiedad. El viejo se inclinó y bebió. El joven, gozoso, se bebía la fuente. 

Poco después el viejo monje alzó la mirada, esperando no ver el lucero, pero ante su sorpresa vio que habían salido dos...

Aquel día, venció la Caridad...

martes, 10 de febrero de 2015

Sobre le valor de la amistad: "Sabía que vendrías..."


-Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para salir a buscarlo. 

-Permiso denegado –replicó el oficial-. No quiero que arriesgue la vida por un hombre que probablemente esté muerto. 

El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. 

El oficial estaba furioso: 
-“¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿merecía la pena salir allá para traer un cadáver?” 

El soldado moribundo respondió: 
-“¡Claro que sí! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: Jack…sabía que vendrías”.

sábado, 31 de enero de 2015

Historia de una madre (I)



-A los 45 años tuve a mi última hija! Y eso que ya no quería tener más. 

Me lo dice una de las señoras que todos los días pasa por mi cuarto para hacer la limpieza. 

-¿De verdad? 

-Si, y por cesárea. Me habían dicho que era riesgoso y que incluso podía nacer con una malformación en la mano. Creo que Dios se acercaba a mí y decidí seguir adelante. Di a luz en la 34 semana...Y la niña sana! Sin ninguna malformación. 

Comienza a contarme que tiene cuatro hijos que viene de una familia numerosa –“eramos diez hermanos”- y que su mamá le decía que recordara siempre esto, sobre todo cuando llegaran las “penas” en la familia. 

-Cada vida es una bendición, un regalo de Dios, imagino que su hija es la “joya” de la familia… 

-Así es, ahora tiene diez años y es la alegría de mi casa. Se llama Marta. Estoy contenta porque ahora se prepara para la primera comunión…

domingo, 11 de enero de 2015

Y zas,...lo bauticé


En el colegio, el P. Paco explicaba el bautismo en la clase de Religión de 6ª de Primaria: 
– Y así cualquier persona, cristiano o no, puede bautizar a un no bautizado siempre que haga lo que quiere la Iglesia, y haciendo la señal de la cruz mientras derrama agua sobre la cabeza del bautizando dice las palabras: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo… 

La clase terminó pidiendo a los niños que animaran a sus familias para bautizar a los recién nacidos, tan pronto como fuera posible. 

Días después, Pepe llegó con una sonrisa: – Mi mamá ha tenido un hermanito…El P. Paco después de felicitarle le recordó la necesidad del bautismo cuanto antes.– Sí, le queremos bautizar cuando vengan los abuelitos, contestó Pepe.

Una semana más tarde fue Pepe el que el comentó preocupado: – se lo he dicho a mis papás pero dicen que será el mes que viene… 

Unos días más tarde, Pepe fue corriendo a ver al P. Paco.
-P. Paco! ayer noche mis papás salieron a cenar y ¡zas… lo bauticé!!! 

(Ya se puede uno imaginar el "problema teológico" que se creó y la consiguiente discusión en la sala de profesores…)