viernes, 13 de marzo de 2015

¿Y le gusta ser Papa?


Papa Francisco, tenemos la suerte de que esta entrevista cae en el segundo aniversario de su elección...¿qué paso ese día...?
-Empezó la primera votación, el martes a la noche, segunda el miércoles a la mañana, tercera el miércoles antes del almuerzo...

¿Es cierto que en el cónclave anterior había tenido unos cuarenta votos? ¿Se puede decir? 
-No. 

Eso dijeron
-Sí, bueno, dijeron. Algún cardenal dijo. Bueno, dejémoslo al cardenal. Aunque yo podría decirlo porque ahora yo tengo la autoridad para decirlo. Pero mejor. Dejémoslo que lo haya dicho el cardenal. Pero nada. Realmente, hasta ese mediodía, nada. 

Y después pasó algo, no sé. En el almuerzo, yo vi algún signo raro, pero. Me preguntan por la salud, esas cosas que… y ya cuando volvimos a la tarde, se cocinó el pastel ¿no? En dos votaciones se acabó todo ¿no? O sea que para mí también fue una sorpresa. 

¿Qué me pasó a mí? En la primera votación de la tarde cuando yo vi que ya eso ya podía ser irreversible, lo tenía al lado – y esto lo quiero contar porque hace a la amistad – al cardenal Hummes...cuando se vio la cosa, se me acercaba así, me decía: “No te preocupes, así obra el Espíritu Santo”. Me causaba gracia. 

Después, en la segunda votación cuando se alcanzaron los dos tercios, siempre se aplaude ¿no? En todos los cónclaves aplauden. Y sí el escrutinio. Y él ahí sí me besó y me dijo: “No te olvides de los pobres”. Y eso me empezó a dar vueltas en la cabeza y fue lo que provocó la elección del nombre, después, ¿no? Yo, mientras la votación, rezaba el Rosario, solía rezar los tres Rosarios diarios, tenía mucha paz. Yo diría que hasta inconsciencia. 

Lo mismo cuando se dio la cosa, y para mí ese fue un signo de que Dios quería eso. La paz. Hasta el día de hoy no la he perdido. Pero es algo de adentro, que, como un regalo ¿no? Y después, qué es lo que hice, no sé. Me hicieron parar. Me preguntaron si aceptaba. Dije que sí. No sé si me hicieron jurar algo, no me acuerdo. 

Estaba en paz. Fui, me cambié la sotana. Y salí y quise primero ir a saludar al cardenal Días, que estaba allá en su silla de ruedas, y después saludé a los cardenales. Después le pedí al Vicario de Roma y al cardenal Hummes, por amigo, que me acompañaran. ¡Cosa que no estaba prevista en el protocolo! 

Ahí empezaron sus problemas con el protocolo, creo. 
-¿Qué sabía? Yo puse ahí a… 

Esa fue la primera de muchas. Y fuimos a rezar a la capilla Paulina, mientras el Cardenal Tauran anunciaba el nombre. Después salí y yo no sabía lo que iba a decir. Y bueno, de todo lo demás son testigos ustedes. 

Sentí profundamente que un ministro necesita la bendición de Dios, pero también la de su pueblo. No me atreví a decir que el pueblo me bendijera. Simplemente dije: “Pueblo recen para que Dios, a través suyo, me bendiga”. Pero me fue saliendo todo espontáneo. Igual lo de rezar por Benedicto. Decía, no, no sé, no preparé nada. Salió solo. 

¿Y le gusta ser Papa? 
-¡No me disgusta! Porque uno se hubiera imaginado que no le hubiese gustado ser Papa. No, no. Una vez dada la cosa después se hace. 

¿Qué es lo que le gusta y qué lo que no le gusta tanto de ser Papa? ¿O le gusta todo? 
-Sí, lo único que me gustaría es poder salir un día, sin que nadie me conociera, e irme a una pizzería a comer una pizza...


jueves, 12 de marzo de 2015

LA CONFESIÓN: 30 PREGUNTAS PARA UN BUEN EXAMEN DE CONCIENCIA PROPUESTO POR PAPA FRANCISO


Hace unos días el Santo Padre obsequió a los fieles un pequeño librito “Custodisci il Cuore” –Custodia el corazón- en el que propone diversas prácticas de vida de piedad que todo cristiano no debe olvidar. Aquí se puede descargar el libro en español (formato pdf).

Entre ellas destaca –especialmente en este tiempo cuaresmal-, el examen de conciencia. El Santo Padre propone una serie de 30 preguntas para prepararse a recibir el sacramento de la Reconciliación.  

¿POR QUÉ CONFESARSE? « ¡Porque somos pecadores! Es decir, pensamos y actuamos de modo contrario al Evangelio. Quien dice estar sin pecado es un mentiroso o un ciego. En el sacramento Dios Padre perdona a quienes, habiendo negado su condición de hijos, se confiesan de sus pecados y reconocen la misericordia de Dios». 

EL EXAMEN DE CONCIENCIA 

En relación a Dios 
¿Solo me dirijo a Dios en caso de necesidad? ¿Participo regularmente en la Misa los domingos y días de fiesta? ¿Comienzo y termino mi jornada con la oración? ¿Blasfemo en vano el nombre de Dios, de la Virgen, de los santos? ¿Me he avergonzado de manifestarme como católico? ¿Qué hago para crecer espiritualmente, cómo lo hago, cuándo lo hago? ¿Me revelo contra los designios de Dios? ¿Pretendo que Él haga mi voluntad? 

En relación al prójimo 
¿Sé perdonar, tengo comprensión, ayudo a mi prójimo? ¿Juzgo sin piedad tanto de pensamiento como con palabras? ¿He calumniado, robado, despreciado a los humildes y a los indefensos? ¿Soy envidioso, colérico, o parcial? ¿Me avergüenzo de la carne de mis hermanos, me preocupo de los pobres y de los enfermos? ¿Soy honesto y justo con todos o alimento la cultura del descarte? ¿Incito a otros a hacer el mal? ¿Observo la moral conyugal y familiar enseñada por el Evangelio? ¿Cómo cumplo mi responsabilidad de la educación de mis hijos? ¿Honoro a mis padres? ¿He rechazado la vida recién concebida? ¿He colaborado a hacerlo? ¿Respeto el medio ambiente? 

En relación a mí mismo 
¿Soy un poco mundano y un poco creyente? ¿Cómo, bebo, fumo o me divierto en exceso? ¿Me preocupo demasiado de mi salud física, de mis bienes? ¿Cómo utilizo mi tiempo? ¿Soy perezoso? ¿Me gusta ser servido? ¿Amo y cultivo la pureza de corazón, de pensamientos, de acciones? ¿Nutro venganzas, alimento rencores? ¿Soy misericordioso, humilde, y constructor de paz?

lunes, 9 de marzo de 2015

SACRIFICIO Y CARIDAD: El lucero de la Caridad


Aquel monje mayor que vivía en desierto salía a pedir en las horas de más calor. Su cuerpo endeble, no obstante, aguantaba el calor. Al atardecer pasaba por una fuente cristalina y fresca y ofrecía a Dios el sacrificio de no beber hasta que llegaba al convento; como una respuesta de Dios salía un lucero que le llenaba de gozo. 

Aquel día un monje recién llegado le acompañaba. El nuevo monje sudaba y sudaba y su cara se iluminó cuando vio la fuente. El viejo monje pensaba qué haría. Podía darle ejemplo, explicarle lo del lucero, pero no había tiempo para grandes reflexiones. 

El joven monje le miraba con ansiedad. El viejo se inclinó y bebió. El joven, gozoso, se bebía la fuente. 

Poco después el viejo monje alzó la mirada, esperando no ver el lucero, pero ante su sorpresa vio que habían salido dos...

Aquel día, venció la Caridad...

sábado, 7 de marzo de 2015

Reinventarse


-He decidido volver…

-¿Volver?

-Sí

-Pero si nunca te has ido…

-A mí me pareció que si...

-Bueno, en realidad, quizá te ausentaste un poco…

-¿Sabes? Las circunstancias cambian. Y así será toda la vida. Sin embargo, podemos reinventarnos siempre…y ahí está la esencia…

viernes, 6 de marzo de 2015

En casa


Lo importante es caminar. Se nos puede hacer largo el camino o nos podemos cansar, pero la consigna es siempre avanzar. La perseverancia da el premio, nos lleva a la meta. 

Ha culminado otra etapa más en este camino. Tengo que decir que esta vez ha ido muchísimo mejor que las otras veces. Al final, fueron nueve días internado en el hospital, intensos, eso sí, pero sin ninguna complicación. 

Ahora ya en casa y como es normal estos días serán de reposo y recuperación. Nada mejor que estar en casa –la cama y la almohada conocidas-, los amigos –el ambiente familiar- pero, sobre todo, otra vez celebrar la Santa Misa. 

Agradezco a todos por acompañarme estos días. Me “advirtieron” que en unas semanas volveré a otro ciclo. Pero, ya llegará. 

El Señor cumplió su promesa, de volvernos a ver pronto. Él no defrauda.

lunes, 2 de marzo de 2015

Dia V (Final): Quimio y...todo bien!


Hoy ha sido el último día de la quimioterapia. Gracias a Dios todo ha ido bien. Fueron cinco días intensos de tratamiento. Ahora a esperar unos días más de recuperación aquí en el hospital mientras las defensas se estabilizan.

Gracias a todos por acompañarme con su cercanía y sus oraciones. ¡Aquí vamos adelante!

Dios no pierde batallas, si estamos con Él...¡somos vencedores! ¡La esperanza nos vuelve poderosos! 
(San Josemaría)

domingo, 1 de marzo de 2015

Dia IV: Quimio y la reflexión


Cuarto día de quimio y algunos síntomas van apareciendo pero nada importante. Este segundo domingo de Cuaresma invita a levantar la vista y ver a Jesús que está siempre a nuestro lado y nos da consuelo.

Pero la historia del Monte Tabor tiene un precedente y tiene un fin. No se entiende por sí solo.

- Monte del Sacrificio: Donde Abraham estuvo "a punto" de ofrecer a su propio hijo -Isaac- en sacrificio. Extraordinaria la actitud de Abraham -esperar contra toda esperanza- y la respuesta de Dios. ¿Cuántas veces nos cuesta dar algo al Señor cuando en realidad lo que nos devolverá será lleno de bendiciones?

- Monte de la Transfiguración: La semana previa les había anunciado su Pasión y ahora, el Señor, les muestra parte de su Gloria. Son las pequeñas "gotas de miel", consuelos que el mismo otorga a los suyos, para confortarlos, para animarlos a no desfallecer en la lucha. ¡Qué bien nos haría pensar en el premio -el cielo- que el Señor nos ha prometido!

- Monte del Calvario-de la Resurrección: La Transfiguración solo se entiende con la Cruz que a su vez tiene su culmen en la Resurrección. Nuestra salvación solo se alcanza a través del camino del Sacrificio, de la Cruz, de la Resurrección. Jesús mismo ha recorrido ese camino.

Que bien caen hoy las palabras del Santo Padre en el Angelus:
"El camino de Jesús siempre lleva a la felicidad. ¡Jesús no engaña! Si Él ha prometido la felicidad, la dará".