martes, 26 de mayo de 2015

San Felipe Neri: El santo del buen humor

Cuerpo de San Felipe Neri

Celebramos hoy la fiesta de San Felipe Neri –el Santo del buen humor- muy querido por los romanos. Característica suya era la alegría, la caridad y la gran labor apostólica que hizo entre los niños y los jóvenes, fundando el conocidísimo Oratorio. En este año se cumple el V Centenario de su muerte. 

Dos anécdotas de su vida…. 
Santidad: ¡poca santidad! 
Un día el Papa le encomendó una tarea de discernimiento de espíritu. Había una monja muy popular, de la que se decía que entraba en arrobamientos místicos. El Sumo Pontífice quería una opinión de Felipe al respecto. 

El santo se puso en marcha hacia el monasterio un día de lluvia torrencial. El barro del camino le llegaba hasta la rodilla. Allí, mientras se secaba un poco, se acercó la monja considerada mística. Felipe le pidió: 

 - Hermana, por amor de Dios, sáqueme las botas y séqueme los pies que están como una gallina pasada por agua. La monja lo miró extrañadísima y, con desaire, abandonó la habitación. 

Felipe se encaminó al Vaticano, pidió ver al Papa y dio su parecer: 
 - Santidad: ¡Poca santidad! 

Chiesa Nuova donde se encuentra el cuerpo de S.Felipe Neri
(lugar de paso todos los días camino a la Universidad)

Plumas dispersas 
Una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acusándose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvió, y le puso como penitencia que tomara una gallina y volviera donde estaba él desplumándola poco a poco a lo largo del camino. 

Cuando estuvo de nuevo ante él, le dijo: - Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando venías hacia aquí. La mujer le mostró la imposibilidad: el viento las había dispersado. Ahí es donde quería llegar San Felipe: 

 - Ya ves -le dijo- que es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento, igual que es imposible retirar murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca.

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