domingo, 8 de febrero de 2015

Un día en la vida de Jesús


Impresiona ver cómo es una jornada “ordinaria” en la vida del Señor... 

Se levantó muy de mañana…y se retiró a rezar: Tiempo para el Señor! el tiempo oportuno para dedicarlo a hablar con El (oración), a participar en el banquete (Eucaristía) que nos ofrece...

Fue a la casa de Simón y Andrés: tiene tiempo para los suyos, quiere estar al lado de quienes ama…¿cuánto tiempo paso con mi familia, con las personas a quienes aprecio? Claro, especialmente los domingos, porque luego decimos que durante la semana estamos ocupados...

La suegra de Simón estaba con fiebre y la curó: el desvelo, la preocupación por aquellos que la están pasando mal…a nuestro lado hay muchos a quienes podemos llevar algo de consuelo, alivio, paz y serenidad.

Y es sorprendente también cómo muchas veces dejamos que nos envuelvan las preocupaciones, "el hacer", las prisas...

Todos te buscan, le dicen sus discípulos a Jesús. Si tuviéramos un poco más de "orden en lo ordinario de cada día", seguro que encontraríamos tiempo para todo, lo encontraríamos a El...

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