miércoles, 14 de enero de 2015

Luchas


Esta mañana he ido al hospital para hacer una visita de control y unos exámenes. Al final me ha quedado tiempo para hacer una visita al Señor en la capilla del hospital. Mientras estaba allí, una familia entró también a rezar y, de pronto, uno de ellos, comenzó a llorar. ¿Qué habría detrás de ese llanto? ¿Una noticia "fatídica"? ¿Un desenlace inesperado? Lo cierto es que me hizo pensar en mis propias luchas.

En ocasiones pensamos que nuestras dificultades son "únicas", es decir, que solo a mi pasan y por eso son una "desgracia", y nos quitan la paz o nos sumen en la desesperación, o incluso, nos apartan de Dios.  Sin embargo, basta alzar la mirada y darnos cuenta que no somos los únicos, hay muchos más que luchan. Todos tenemos nuestras batallas -grandes o pequeñas- hechas a nuestra medida, porque Dios jamás nos probará más allá de nuestras fuerzas. Siempre tendremos la gracia, la ayuda divina.

Jamás olvido las palabras de aquel sacerdote que me dijo una vez: «Cuando sientas el peso de las dificultades o las contradicciones, dale una mirada al crucifijo y dile: "Señor, ¿qué es lo mío comparado con lo tuyo?"».

4 comentarios:

  1. Sin duda una profunda relfexión, gracias por compartirla y muchas ánimos en todo, que Dios siempre esta a nuestro lado.

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  2. Que interesante reflexión, exactamente a mi medida, gracias por compartirla trataré de aplicarla........

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  3. Así es P. Lee, pero ánimo, todo nuestro caminar es una continua lucha día a día!!! Abrazos farternos.!!!! Paz y Bien.

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  4. Gracias por los comentarios Velasquez, Silvia Lopez y Hna. Marcia. La lucha es parte de nuestra vida pero sabemos que nunca estaremos solos. Bendiciones

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