lunes, 9 de marzo de 2015

SACRIFICIO Y CARIDAD: El lucero de la Caridad


Aquel monje mayor que vivía en desierto salía a pedir en las horas de más calor. Su cuerpo endeble, no obstante, aguantaba el calor. Al atardecer pasaba por una fuente cristalina y fresca y ofrecía a Dios el sacrificio de no beber hasta que llegaba al convento; como una respuesta de Dios salía un lucero que le llenaba de gozo. 

Aquel día un monje recién llegado le acompañaba. El nuevo monje sudaba y sudaba y su cara se iluminó cuando vio la fuente. El viejo monje pensaba qué haría. Podía darle ejemplo, explicarle lo del lucero, pero no había tiempo para grandes reflexiones. 

El joven monje le miraba con ansiedad. El viejo se inclinó y bebió. El joven, gozoso, se bebía la fuente. 

Poco después el viejo monje alzó la mirada, esperando no ver el lucero, pero ante su sorpresa vio que habían salido dos...

Aquel día, venció la Caridad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario